miércoles, 23 de marzo de 2011

Buenas esclavas


Cumplir el papel de cuidadoras, niñeras, cocineras y asistentes sociales de la especie humana no es algo que se nos ocurrió a nosotras. No somos tan tontas. Es un mandato ancestral que bien desde el principio de los tiempos, muy de la mano de la maternidad. “Si puedes cuidar a muchos niños hasta que les crecen bigotes, bien puedes cuidar también de mí , que tengo biogotes y soy tu esposo”, es lo que nos viene diciendo los hombres desde que el tiempo es tiempo. Y nosotras acatamos, porque todas las demás hacen lo mismo. Si te fijas un poco, la vocación de la mayoría de las mujeres es siempre cuidar a los demás: maestras , enfermeras , psicólogas , cocineras , mucamas, pediatras, fonoaudiólogas hacen un culto de cuidar al otro. Son pocas las mujeres que se dedican profesionalmente a cosas que no impliquen cuidar a nadie: compositoras, rockeras, ingenieras, arquitectas, empresarias, pilotos de aviación, maquinistas de tren, deportistas, químicas, matemáticas y operarias de maquinaria pesada…no hay muchas. Al intentar ser buenas y útiles a los demás, las mujeres pasan en un abrir de ojos de ser serviciales a ser serviles, de ser atentas a ser esclavas y de ser necesitadas a ser maltratadas por aquellos a quienes ayudan sin parar: jefes, hijos, maridos y amantes.

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